
Un espacio de apoyo a la mujer en la gestación, el parto, el nacimiento, el amamantamiento y la crianza
martes, 23 de noviembre de 2010
viernes, 19 de noviembre de 2010
Método de lactancia y amenorrea (MELA)

¿Qué es el método de lactancia y amenorrea (MELA) de planificación familiar?
El MELA es un método anticonceptivo que se basa en la infertilidad natural del postparto que ocurre cuando una mujer está amenorreica (sin regla) y amamanta plenamente.
¿Cuál es el mecanismo de acción del MELA?
La succión efectuada por el o la bebé inhibe la producción de las hormonas que se requieren para la ovulación. Si no hay ovulación, no puede haber embarazo.
¿Quién puede usar el MELA?
Las mujeres que cumplen con los tres criterios siguientes:
- lactancia materna exclusiva o casi exclusiva
- ausencia de menstruación desde el parto
- han transcurrido menos de seis meses de postparto
Para usar el MELA, la mujer debe amamantar:
- Inmediatamente después del parto
- Con frecuencia, cada vez que el o la bebé lo pide, y sin horario
- sin mamaderas, ni chupetes
- sin dejar transcurrir largos periodos entre una alimentación y otra, de día y de noche
- sin suplementos
- incluso cuando la madre o el o la bebé estén enfermos
Ventajas
- sumamente eficaz (por lo menos 98%)
- fácil de usar
- comienza inmediatamente después del parto
- no se requieren suministros
- no interfiere con el acto sexual
- no tiene efectos secundarios
- beneficia la salud de la madre y del o la bebé
- compatible con algunas prácticas culturales y religiosas establecidas
Desventajas
- no es una opción para las mujeres que no amamantan
- puede ser difícil de mantener el patrón de amamantamiento
- la duración del método es limitada
- no protege contra las ETS (enfermedades de transmisión sexual)/VIH
LLLM-Vol 1, Año 1, No. 0, Sept 2004
lunes, 15 de noviembre de 2010
¿Qué es el vérnix caseosa?

El vérnix caseosa, también conocido como vérnix, es la sustancia blanca grasosa que cubre al o la recién nacido/a. Mucha gente dice que su textura es parecida al queso. Esta sustancia, hecha de aceite corporal y células muertas que él o la bebé ha producido durante la gestación mantienen la piel del o la bebé hidratada y protegida de la inmersión en el líquido amniótico. También le ayuda a descender por el canal de parto.
Los/as bebés prematuros/as nacen con más vérnix que los bebés nacidos/as de término.
El vérnix es una sustancia maravillosa que exhibe propiedades antioxidantes, antibacterianas, de limpieza y para regular temperatura. Este coloniza la piel con microorganismos después del nacimiento que previenen que la piel del o la recién nacido se descarapele. También un/a bebé que tiene vérnix en sus manos encuentra el pecho por su cuenta más fácilmente utilizando su propio olfato.
Un estudio publicado en The American Journal of Obstetrics and Gynecology en el 2004 arrojó:
"Que las proteínas inmunes innatas que se encuentran en el vérnix y el líquido amniótico son similares a aquellas que se encuentran en la leche materna. Mientras que el o la bebé se preparan para la vida extrauterina, el surfactante pulmonar (una sustancia producida por los pulmones al madurar) aumentan la cantidad de líquido amniótico, lo que hace que el vérnix se separe de la piel. El vérnix se mezcla con el liquido amniótico y es ingerido por el/la bebé que crece. Dadas las propiedades de esta mezcla, los autores concluyen que existe una “sinergía funcional y estructural considerable entre la biología prenatal del vérnix caseosa y la biología postnatal de la leche materna.”
En vez de bañar al o la recién nacido/a inmediatamente al nacer (práctica de rutina en el hospital), las madres deberían frotarlo en la piel del o la bebé!
lunes, 8 de noviembre de 2010
LA EXPERIENCIA DE AMAMANTAR EN MONGOLIA

Hay en Mongolia un dicho muy utilizado que afirma que los mejores boxeadores toman leche materna durante al menos seis años, afirmación muy seria para un país en el que el boxeo es el deporte nacional. Me trasladé a Mongolia cuando mi primer hijo tenía cuatro meses y viví allí hasta que cumplió tres años.
Criar a mi hijo en aquellos primeros años en un lugar donde la actitud hacia la lactancia materna es tan radicalmente diferente de las costumbres que prevalecen en Norteamérica me abrió los ojos a una visión completamente diferente de cómo podría ser todo. Los mongoles no solamente prolongan la lactancia materna, sino que además lo hacen con más entusiasmo y menos inhibiciones que casi nadie de los que había conocido hasta entonces. En Mongolia, la leche materna no es sólo para bebés; no se trata sólo de nutrición y definitivamente no es un tema sobre el que se imponga la discreción. Es la madera de la que estaba hecho Genghis Khan.
Al igual que muchas madres primerizas, no había pensado demasiado sobre la lactancia antes de tener a mi bebé, pero minutos después de que mi hijo Calum saliera, se agarró a la teta y durantelos siguientes cuatro años no parecía nada dispuesto a soltarse. Tuve suerte, porque en muchos aspectos la lactancia nos resultó sencilla: ninguna grieta en el pezón, rara vez un pecho ingurgitado. Mentalmente las cosas no eran tan sencillas: a pesar de lo mucho que amaba a mi bebé y disfrutaba del vínculo que nos ofrecía la lactancia, en ocasiones resultaba insoportable. No estaba preparada para la magnitud de mi amor por él ni para la intensidad de su necesidad de mí en exclusiva y de mi leche. “No le permitas que te convierta en un chupete humano”, me advirtió una enfermera canadiense pocos días después del nacimiento de Calum, que mamaba a todas horas, pero yo repasaba todos los posibles motivos de su llanto (¿gases?, ¿pañal? ¿infraestimulación? ¿sobreeestimulación?) y por lo general acababa dándole teta de nuevo. Me preguntaba si hacía bien.
Entonces me trasladé de Canadá a Mongolia, donde mi marido llevaba a cabo unos estudios sobre vida salvaje. Allí los bebés están siempre envueltos en varias capas de gruesas mantas, atados con cuerda como un paquete que no quieres que se rompa en el correo. Cuando un paquete murmura, se le pone un pezón en la boca. No se les cambia muy a menudo y nunca se les hace eructar. No hay ni siquiera una manos en las que poner un sonajero. Por supuesto, no hay ratitos boca abajo. Los niños permanecen envueltos hasta al menos los tres meses, y cada vez que emiten un sonido, se les da de mamar.
Esto resultaba interesante. A los tres meses, los bebés canadienses ya tienen actividades sociales, incluso natación. Algunos aprenden a “calmarse solos”. Yo daba por sentado que había muchos motivos por los que un bebé podía llorar y que era mi trabajo averiguar la razón y darle la solución adecuada. Pero en Mongolia, aunque los bebés puedan llorar por muchos motivos, sólo hay una solución: leche materna. Dejé de darle vueltas e hice lo mismo.
En Canadá la lactancia materna aún está rodeada de cierto misticismo, pero en realidad no estamos demasiado acostumbrados a ella. La lactancia se realiza en casa, en grupos de lactancia, quizá en alguna cafetería: rara vez se ve en público y desde luego nosotros mismos no tenemos recuerdos conscientes de haber sido alimentados con pecho. A esta íntima actividad entre madre e hijo se la trata con secretismo y educadas miradas hacia otro lado, y se considera casi igual que las demostraciones públicas de intimidad en una pareja: no es tabú, pero sí que causan ligera incomodidad y son educadamente ignoradas. Cuando el silencioso y angelical recién nacido se convierte en un niño activo resuelto a comunicar a todo el mundo lo que está haciendo a cada momento, bueno, entonces esos ojos se apartan con mayor rapidez e intensidad, a veces con el ceño fruncido.
En Mongolia, dar el pecho en público, en lugar de relegarme a la sección de “sólo mamás”, me puso decididamente en el centro de atención. Su práctica universal de dar pecho en cualquier momento y lugar, así como la cercanía en la que la mayoría de los mongoles vive, implica que todos están acostumbrados a ver un pecho en acción. Les alegraba ver que hacía las cosas a su manera (que por supuesto era la manera correcta).
Cuando daba pecho en el parque, las abuelas me brindaban sus historias sobre cómo habían alimentado a sus doce hijos. Cuando daba pecho en el asiento trasero de los taxis, los conductores levantaban sus pulgares por el retrovisor y me aseguraban que Calum se convertiría en un gran boxeador. Cuando paseaba por el mercado acunando a mi hijo en mis brazos mientras mamaba, los comerciantes me hacían un sitio en su puestos y le decían al niño que se lo bebiera todo. En lugar de mirar a otro lado, la gente se inclinaba sobre Calum y le besaba la mejilla. Si se soltaba de la teta en respuesta a la atención recibida, dejando mi pecho chorreando y completamente expuesto, no pasaba nada. Nadie se quedaba mirando, nadie apartaba la vista: simplemente se reían y se limpiaban la leche de la nariz.
Desde que Calum tenía cuatro meses hasta los tres años, allá donde fuera, oía una y otra vez lo mismo: “La teta es lo mejor para tu bebé, lo mejor para ti” La aprobación constante me hacía sentir que hacía algo importante que interesaba a todos; exactamente la clase de aprobación pública que *toda* madre reciente necesita.
Para cuando Calum cumplió los dos años, yo ya había descubierto lo útil que podía ser la lactancia materna. Nada hace que un niño se duerma más rápido, alivia el aburrimiento de un largo viaje en coche, o calma una tormenta que se cierne, tan rápidamente como una poca leche calentita de mamá. Es la ayuda más útil para la madre perezosa, y yo creía que le daba todos los usos, pero los mongoles lo llevaban más lejos.
Durante los inviernos mongoles, pasaba muchas tardes en en el yurt de mi amiga Tsetsgee, huyendo del frío glacial de fuera. Fue instructivo comparar nuestras técnicas de crianza. Cuando estallaba una pelea por los juguetes entre nuestros hijos de dos años, mi primera reacción era restablecer la paz distrayendo a Calum con otro juguete al tiempo que le explicaba los principios de compartir las cosas, pero esto llevaba tiempo y una media de éxito de tan sólo un cincuenta por ciento, En el restante cincuenta por ciento de veces, cuando Calum no quería dar su brazo a torcer y su frustración aumentaba hasta el punto de ebullición, lo cogía y le acunaba en brazos para amamantarle.
Tsetsgee tenía una táctica diferente. Al primer murmullo de discordia, se levantaba la camisa y empezaba a menear sus pechos con entusiasmo, diciendo: “¡Ven aquí, cariño, mira lo que tiene mami para ti!” Su hijo apartaba la vista de los juguetes para mirar las dianas de sus pechos y siempre se iba hacia ellos.
¿Media de éxito? Cien por cien.
Para no ser menos, adopté la misma estrategia. Allí estábamos, dos madres agitando los pechos como strippers compitiendo por atraer a un cliente. Si los abuelos estaban por allí, se unían a la representación. Los pobres críos no sabían a dónde mirar: la tranquilizadora plenitud de los pechos de sus madres, los mustios pechos planos de la abuela con su larga experiencia, o el extraño montón de carne que el abuelo se agarraba en su envidia de pechos. Por mucho que lo intente, no puedo imaginarme una escena similar en una reunión de la Liga de la Leche.
En mis clases prenatales en un pequeño pueblo de Canadá, donde nació Calum, nos mostraron la lactancia materna con un vídeo de una madre sueca de aspecto especialmente atlético, que daba pecho a su niño pequeño mientras esquiaba. La clase se estremeció: “Claro que es genial para los bebés, pero cuando ya empiezan a hablar y a andar...?” Todas parecían de acuerdo. Yo me callé.
Me tocó a mí sorprenderme cuando una de mis amigas mongoles me dijo que había tomado leche materna hasta los nueve años de edad. Me quedé tan boquiabierta y estupefacta que al principio me lo tomé a broma. Viendo ahora que mi hijo se destetó justo después de cumplir los cuatro años, me avergüenza un poco mi inflexible incredulidad. Aunque nueve años sea bastante edad para tomar el pecho, incluso para los mongoles, no está fuera del rango.
Aunque no siempre era fácil hablar sobre conceptos como “destete voluntario” con mongoles debido a la barrera idiomática, dar pecho “a largo plazo” parecía ser la norma. Nunca conocí a nadie que diera pecho a dos niños, lo cual me sorprendió, aunque debido a que los intervalos entre hijos son bastante largos, la mayoría de los niños dejaban de mamar entre los dos y los cuatro años.
Según UNICEF, en 2005 el 82 por ciento de los niños de Mongolia seguían con lactancia materna entre los 12 y los 15 meses y el 65 por ciento seguían entre los 20y los 23 meses. El último hijo parece que simplemente continúa, de ahí la niña de nueve años que tomaba pecho, y si la sabiduría popular no se equivoca, de ahí la fama de Mongolia en el boxeo.
Cuando a los tres años Calum seguía tomando pecho con el entusiasmo de un recién nacido y yo me preguntaba cómo surgiría el destete, sentí curiosidad sobre qué animaba a los niños mongoles a destetarse solos. Algunas madres me dijeron que su hijo simplemente perdió el interés. Otras dijeron que la presión de grupo tuvo que ver, (he oído a adolescentes mongoles burlarse de otros diciendo “¡Quieres los pechos de tu mami!” del mismo modo que se dice “¡Corre con tu mamá!”). Cada vez más a menudo, las obligaciones del trabajo obligan a destetar antes de lo habitual: los niños a menudo pasan el verano en el campo mientras que la madre se queda en la ciudad trabajando, y durante esta larga separación a la madre se le retira la leche.
Mi amiga Buana, de veinte años, me contó su lactancia, digna de medalla de oro: “Me crié en un yurt lejos, en el campo. Mi madre siempre me decía que me la bebiera toda, que era buena para mí. Yo creía que todas los niños de nueve años lo hacían. Cuando fui al colegio, lo dejé.” Me miró con un brillo travieso en los ojos “ Pero aún me gusta beberla a veces”.
Destetarse me parecía un suceso bastante definido. Siempre esperé que, en algún momento, las tomas se reducirían y seguirían reduciéndose hasta que cesaran por completo. Se me retiraría la leche y ya está. Bar cerrado.
En Mongolia no sucede así. Hablando de lactancia con mi amiga Naraa, le pregunté cuándo su hija, entonces de seis años, se había destetado. “A los cuatro años” me contestó, “a mí me entristeció pero ella no quería tomar teta más”. Entonces Naraa me dijo que la semana anterior, cuando su hija había vuelto de una larga estancia en el campo con sus abuelos, quiso tomar teta. Naraa la complació “Me imagino que me había echado mucho de menos" explicó, "y fue bonito. Por supuesto, yo no tenía leche, pero no le importó”.
Pero si “destetar” significa no volver a beber leche materna, entonces los mongoles nunca se destetan del todo, y esto es lo que más me sorprendió de la lactancia en Mongolia. Si los pechos de una mujer están ingurgitados y su bebé no está cerca, irá sencillamente preguntando a sus familiares, de cualquier edad o sexo, si quieren beber. A menudo las mujeres se extraen una taza de leche para sus marido para darles un capricho, o dejan una poca en el frigorífico para que cualquiera pueda servirse.
Aunque todas hemos probado nuestra propia leche, le hemos dado a nuestras parejas para que la prueben, quizá hemos echado una poca al café en una emergencia ¿no?, no creo que que muchos de nosotras la hayamos bebido a menudo. Sin embargo a todo mongol al que he preguntado me ha dicho que le gusta le leche materna. El valor de la leche materna está tan reconocido, tan firmemente arraigado en su cultura, que no se considera como algo sólo para bebés. La leche materna se usa comúnmente de forma medicinal, se les da a los mayores como una cura para todo, se usa para tratar infecciones oculares así como (dicen) hacer más blanco el blanco de los ojos y más intenso el marrón del iris.
Pero sobre todo, creo que los mongoles beben leche materna porque les gusta el sabor. Una amiga mía occidental que se extraía leche en el trabajo y dejaba la botella en el frigorífico de la oficina se encontró un día la botella medio vacía. Ella se rió: “¡Sólo sospecharía de que mis compañeros se beban mi leche en Mongolia!”
Vivir en otra cultura siempre te obliga a re-evaluar la tuya. No sé cómo hubiera sido dar pecho a mi hijo en sus primeros años en Canadá. La avalancha de observaciones positivas que recibí en Mongolia, así como la aceptación sincera de dar el pecho en público simplemente me asombró, y me dio la libertad de criar a mi hijo de una manera que me parecía natural. Además de las pequeñas diferencias en nuestras costumbres de lactancia, los detalles de cuánto y cuándo, concluí que había una diferencia más grande en nuestros métodos de crianza.
En Norteamérica valoramos tanto la independencia que aparece en todo lo que hacemos. Sólo se habla de qué come tu bebé ahora, y a cuántas tomas has reducido. Incluso aunque no seas la que hace estas preguntas, es difícil escapar de su impacto. Además se venden tantas cosas para que tu hijo se entretenga solo y te necesite menos que el mensaje es claro. Sin embargo en Mongolia, la lactancia no se identifica con dependencia, y el destete no es una meta. Saben que sus hijos crecerán; de hecho, un niño mongol normal de cinco años es mucho más independiente que uno occidental. No hay prisa por destetar.
Probablemente lo más valioso de criar a mi hijo en Mongolia fue que me di cuenta de que hay un millón de maneras de hacer las cosas, y que yo podía elegir cualquiera de ellas. Durante la lactancia de mi hijo tuve varias dificultades, y tomé y deseché ideas y prácticas en mi intento de forjar mi propio estilo. Me alegro de haber amamantado a Calum tanto tiempo: fueron cuatro años al final. Creo que la lactancia fue lo mejor para mi hijo, y que tendrá una influencia duradera en su personalidad y en nuestra relación.
Y cuando gane la medalla de oro de boxeo en la Olimpiadas, espero que me lo agradezca.
Ruth Kamnitzer vivió durante tres años en una tienda tradicional de tela en la campiña mongola mientras su marido,Steve, llevaba a cabo unos estudios sobre el gato de Pallas de Asia Central. Es licenciada en Conservación de la Biodiversidad y hoy en día vive en Bristol, Reino Unido, con Steve y Calum.
Traducido por Ana Isabel Chinchilla
domingo, 26 de septiembre de 2010
El calostro, único y especial

La primera etapa de la amamantamiento comienza antes de lo que imaginamos: en la mitad de la gestación, cuando los senos comienzan a producir calostro. Los senos ya están listos para secretar este fluido mágico. Durante la primera mitad del embarazo, el estrógeno incita al sistema de ductos para que se desarrolle y crezca. La hormona llamada progesterona es la responsable por el aumento de los lóbulos y alvéolos. Los senos se hacen más grandes y se pueden ver venas a través de la superficie de la piel. Mientras estos cambios tienen lugar, la areola se hace más grande y oscura; los pezones más erguidos; las glándulas de Montgomery que están bajo la areola, también aumentan de tamaño. Los senos comienzan entonces la fase secretora llenando el alvéolo con calostro, se hacen más distendidos y pesados, preparándose para el amamantamiento. Esta primera etapa de la producción de leche continúa hasta que baja la leche .
Después de la expulsión de la placenta comienza la segunda parte de la lactancia. La disminución repentina de progesterona da comienzo a esta nueva etapa de la lactancia. La nueva madre comenzará a producir leche madura dentro de los 3 a 5 días siguientes al parto. Hasta por dos semanas la leche continúa siendo una mezcla de calostro y leche madura; es la etapa de transición de la leche.
Un recién nacido llega al medio ambiente estéril. Inmediatamente, un gran número de bacterias comienza a colonizar su piel y sus membranas mucosas, que están localizadas a lo largo de su cuerpo . Un bebé que está siendo alimentado exclusivamente con calostro tiene una ventaja enorme sobre el que está siendo alimentado artificialmente por las inmunizaciones protectoras que le provee la leche de su madre. Las cualidades del calostro humano son únicas pues está diseñado especialmente para el desarrollo de nuestros bebés .
El estómago de un recién nacido es del tamaño de una bolita, lo que quiere decir que puede contener menos de una cucharada de leche . Las dosis pequeñas de calostro están diseñadas para nuestro bebé. Son fácilmente digeribles y además, sus propiedades laxantes estimulan la pronta salida del meconio, esa primera deposición negruzca del bebé. Al ser expulsado el meconio del intestino, el estómago del bebé crece al tamaño de su muñeca. Este crecimiento ocurre rápidamente los primeros tres días de vida.
Las comidas frecuentes deben ser promovidas; en muchas ocasiones son muy cortas y nos da la sensación que además son escasas en cantidad; eso es lo que el bebé necesita. Es común para los recién nacidos que “despierten” en el segundo día de vida, y quieran amamantar más frecuentemente. Pueden mostrar una conducta en donde amamantan intermitentemente por horas, y duermen solo unas pocas horas. Este es un comportamiento perfectamente normal para un recién nacido.
La succión pronta del seno por parte del bebé después del parto ayuda a la expulsión del meconio y reduce sustancialmente las dificultades que pudiera tener con la ictericia. De igual manera, comidas frecuentes también estimulan que la transición a la leche madura se dé más pronto .
¿Qué lo hace único?
Tal vez lo más sorprendente es que el calostro contiene células vivas, es un fluido vivo que se asemeja a la composición de la sangre. Contiene linfocitos que son absorbidos por el bebé amamantado y podrían pasarle información inmunológica. El bebé absorbe estos linfocitos los cuales le dan protección a largo plazo. Por ejemplo, “un hígado donado por una madre a su bebé puede sobrevivir y funcionar mejor aún en la adultez, si la madre amamantó a ese hijo cuando bebé” .
El calostro tiene más de 60 componentes, 30 de los cuales son exclusivos de la leche humana. Es especie-específico, es decir que ha sido diseñado y perfeccionado por la naturaleza para bebés humanos . Muchos de estos componentes están presentes en pequeñísimas cantidades y la complejidad de su interrelación es sorprendente: se vinculan unos con otros para trabajar unidos y ayudar al bebé a responder adecuadamente a microbios, virus y hongos.
El calostro es rico en inmunoglobulinas, que son las que dan protección a los bebés contra virus, infecciones y toxinas, igual que lo seguirá haciendo más adelante la leche madura . Los anticuerpos en la leche materna evitan que los microbios ataquen las células epiteliales, lugar por donde entran las infecciones al organismo. ¿Cómo y por qué se producen? Porque los linfocitos del tubo digestivo de la madre migran hacia la glándula mamaria lugar donde producen anticuerpos adecuados contra los “enemigos” del medio en donde viven la madre y el bebé.
Algo maravilloso, es que esos anticuerpos no gastan energía al hacer su trabajo, como sí sucede con otros síntomas de defensa como la fiebre. Y al actuar de esta manera, el bebé puede usar toda la energía para su crecimiento y desarrollo.
La principal inmunoglobulina de la leche humana es la secretora IgA. Los anticuerpos producidos son específicos para el entorno de la madre y están dirigidos en contra de los patógenos del entorno del bebé. También es responsable de continuar las inmunizaciones pasivas que se dieron en el útero por la placenta, tales como el polio y la rubéola.
La principal función de la IgA, junto con otras inmunoglobulinas, es la de recubrir el interior del estómago e intestinos del bebé. Es como si se pasara una mano de pintura o laca para que lo indeseable resbale y no penetre.
Estas superficies quedan entonces en capacidad de defender al bebé de virus y bacterias al no permitir que patógenos se adhieran a ellas . Algunas de estas increíbles inmunoglobulinas atacan patógenos y los matan. Estos componentes son importantes para prevenir enfermedades tan graves como la enterocolitis necrosante en bebés prematuros, la cual puede llegar a ser fatal . Las acciones defensivas de la IgA proveen al recién nacido de una protección óptima.
Proteínas y otros componentes
Existen muchas otras cualidades que hacen que el calostro sea único: contiene altas cantidades de sodio, potasio, cloruro y colesterol. Se cree que la combinación de estos elementos estimula el desarrollo óptimo del corazón, el cerebro y el sistema central nervioso del bebé . Esta puede ser la razón de la prolongada secreción de calostro en aquellas madres que tienen a sus bebés prematuramente, con el fin de ofrecer a los bebés prematuros la mejor oportunidad del desarrollo óptimo de sus frágiles órganos.
El calostro es también rico en proteínas: contiene alrededor de tres veces más que la leche humana madura. Estas importantes proteínas ayudan a proveer a los recién nacidos de una nutrición óptima a la vez que los defienden contra las infecciones y facilitan el desarrollo de importantes funciones fisiológicas . Las proteínas son también las responsables de mantener el nivel de azúcar en la sangre, lo cual es particularmente importante para los bebés cuyas madres son diabéticas o han presentado diabetes gestacional.
Lactoferrina es una de las proteínas presentes en el calostro. Su menú principal son los hongos, bacterias y virus. Y suelta fragmentos que el bebé eliminan en la orina, lo cual explicaría el hecho que los bebés amamantados sufren de menos infecciones urinarias. Lisozyma, neutrófilos, lactalbúmina y macrófagos con otros componentes del calostro que parecen combinarse de manera efectiva para proteger al bebé contra posibles agresiones del medio ambiente. Es todo un ejército de elementos que se fortalecen unos a otros de manera insospechada y todavía no conocida a cabalidad. La lactalbúmina, por ejemplo, muy abundante en el calostro, parece ser la devoradora de células precancerosas o premalignas. Por otra parte, los oligasacáridos, al igual que la IgA, bloquean la adherencia de microbios a las células epiteliales del intestino. Es como la segunda mano de pintura.
El aspecto
El calostro es saturado con vitaminas y minerales solubles en grasa. Es usualmente amarillo o anaranjado, pues refleja el alto nivel de beta-caroteno, uno de los muchos antioxidantes presentes en él. Los antioxidantes actúan como protectores de células en el cuerpo del bebé, y mejoran su sistema inmuno-protector .
El color de calostro varía. Puede ser transparente, amarillo fuerte, blanco, naranja, rosado, verde y café claro. Las comidas o bebidas que la madre ingiera pueden causar estas diferencias de color; por ejemplo se sabe que madres de culturas donde se ingiere mucho ajo en los alimentos, su leche tiene ese sabor, como si estuviera preparando al bebé a los futuros sabores de su cultura. Las vitaminas o medicamentos que esté tomando la madre también pueden afectar el color del calostro y de la leche madura.
Es importante que las nuevas madres sepan que el calostro hace una gran diferencia en el desarrollo del sistema inmunológico de sus bebés. Pueden estar tranquilas pues sus cuerpos están proporcionando a sus bebés lo que ellos necesitan. Es el mejor comienzo posible.
Hay estudios que demuestran que hasta un tetero de leche de fórmula puede sensibilizar a un bebé a la proteína de la leche de vaca. Esto sucede porque la leche de fórmula cambia la flora intestinal del bebé, rompiendo la barrera mucosa que el calostro le provee. Esta interferencia permite que los patógenos y alergenos entren al sistema del bebé, razón por la cual los suplementos artificiales no deben ser dados a bebés que tengan alto riesgo de desarrollar alergias .
En familias susceptibles, en las cuales hay antecedentes de alergias, las proteínas de la leche de vaca pueden también aumentar el riesgo de que el niño desarrolle diabetes insulino dependiente o diabetes melitus.
Para destacar
Algunas diferencias importantes entre el calostro y la leche madura nos ayudan a comprender la importancia del primero y a dejar de lado la idea errónea de que el calostro “no sirve” o “es dañino” y que es mejor desecharlo.
La conclusión que podemos sacar es que el calostro está adaptado a las necesidades del bebé, haya nacido a término o sea prematuro. La elevada tasa de factores protectores lo protege en ese período de transición de un medio estéril a la vida donde empieza a ser colonizado por miles de bacterias y microbios.
•El calostro es habitualmente más amarillo y espeso que la leche madura.
•Leucocitos y células epiteliales juegan un papel primordial en la protección del bebé recién nacido. Son células vivas y están por millones en cada mililitro de calostro.
•Las inmunoglobulinas pueden tener una tasa cien veces más alta en el calostro que en la leche madura. Por eso se dice popularmente que es la primera vacuna del bebé.
•Sus propiedades laxantes favorecen la pronta eliminación del meconio, evitando problemas derivados de la ictericia.
•Favorece la estabilización de la glicemia en el bebé.
•El calostro contiene tasas muy elevadas de vitaminas liposolubles: 5 a 10 veces más de carotenoides, tres veces más de vitamina A y 2 a 4 veces más de vitamina E.
•En cambio, las vitaminas hidrosolubles están en menor proporción a excepción de la vitamina B12, importante para el desarrollo del sistema nervioso del bebé.
•El calostro disminuye el riesgo de enterocolitis necrosante en los bebés prematuros, debido a su alto contenido de moléculas antioxidantes y anti infecciosas.
•Los oligosacáridos son azúcares ligados a las proteínas y lípidos. Están en mayor cantidad en el calostro y tienen una función nutricional pero también un papel protector.
•Las hormonas y otras sustancias presentes en el calostro ayudan a que tejidos como el cerebro, los músculos esqueléticos y el tubo digestivo aumenten la síntesis proteica. Son la cortisona, la insulina y factores de crecimiento epidérmico, entre otros.
•Los nucleótidos aumentan la producción de anticuerpos, la absorción del hierro y la síntesis de ácidos grasos, entre otras funciones.
•Su riqueza de proteínas, aunada a la poca presencia de lípidos, está adaptada a la reservas nutricionales del recién nacido así como a sus necesidades.
•Tiene propiedades antioxidantes debido a una molécula similar al ácido ascórbico que contiene en cantidad importante.
•Los factores anti infecciosos están en proporciones mucho más elevadas en el calostro de madres que han tenido hijo prematuro.
Traducido por Ana María de la Torre de XXX de Ellen Penchuk Seymour CT USA publicado en Leaven, La Leche League Internacional, enero de 2005. Adaptado por María Cristina Sáenz y readaptado por Morella Contreras Ruvinskis.
jueves, 22 de julio de 2010
ENTREVISTA A MICHEL ODENT

Para Michel Odent, prestigioso ginecólogo francés, la mujer es un mamífero y, como tal, sólo necesita dos cosas para parir: sentirse segura y no sentirse observada.
En muchas ocasiones, ha comentado que “falta amor en los nacimientos”. ¿A qué se refiere con esta afirmación?
Hoy en día, en todo el mundo, el número de mujeres que paren a sus bebés y a sus placentas gracias, exclusivamente, a la liberación del “cóctel de hormonas del amor” se acerca a cero. Debemos recordar que está comprobado que las hormonas producidas por una madre que da a luz influye en su comportamiento. La razón de esta nueva situación es evidente. En muchos lugares del mundo, la cesárea es, hoy por hoy, la forma más habitual de dar a luz. Asimismo, la mayoría de las mujeres que paren por vía vaginal necesitan sustitutos farmacológicos de las hormonas que no pueden producir fácilmente: oxitocina sintética para reemplazar a la natural, anestesia epidural para sustituir a las endorfinas, etc. Estos fármacos bloquean la producción de hormonas naturales. Además, la mayoría de las mujeres que todavía tienen un parto vaginal necesitan un fármaco para expulsar la placenta. Este fármaco bloquea la producción de un nivel elevado de oxitocina (hormona del amor) que una mujer debería producir después del nacimiento de su bebé.
Esta situación no tiene precedentes. Es como si las hormonas del amor hubiesen perdido su utilidad en el momento crucial del nacimiento. Nos deberíamos cuestionar esta situación en términos de civilización.
¿De qué manera deberían cambiar, entonces, los partos? ¿Es necesario reducir la medicalización de los nacimientos?
El objetivo primordial debería basarse en redescubrir las necesidades primarias de las mujeres en el momento de parir. La reducción de medicalización sería la consecuencia de una mayor comprensión de los momentos fisiológicos.
Según su opinión, ¿cuáles son esas necesidades de la mamá en el momento del parto?
Cuando está pariendo, la mujer necesita sentirse segura y no sentirse observada, así como estar en un lugar lo suficientemente cálido.
¿Qué condiciones ambientales debe haber para que una mujer dé a luz de una manera fisiológica?
Tras haber tratado con partos durante más de medio siglo en centros hospitalarios de Francia y del Reino Unido, puedo asegurar que el mejor ambiente que conozco para un nacimiento tranquilo se crea cuando no hay nadie alrededor de la parturienta, aparte de una matrona silenciosa, experimentada y madura.
¿Se podría decir que si la mujer pare por sus propios medios el vínculo madre-hijo aumenta?
Si la madre da a luz por sus propios medios, durante la hora que sigue al nacimiento, la mamá y el bebé se encuentran en un equilibrio hormonal especial, que nunca volverá a producirse. Todas las hormonas que la madre y el bebé producen tienen un papel fundamental respecto a su interacción. Si se perturba este período crucial, los efectos se notan inmediatamente en el caso de los mamíferos no humanos (la madre no muestra interés por el cachorro). En los seres humanos, que cuentan con un patrimonio cultural, los efectos no se detectan de inmediato a nivel individual.
¿Por qué no es partidario de la presencia del padre en el parto?
No estoy a favor de las doctrinas, los dogmas y las teorías. El dogma de la participación del padre en el nacimiento del bebé se originó durante la segunda mitad del siglo XX, cuando el nacimiento del niño se “industrializó”.
¿Qué les diría a todas esas mamás que han optado por un parto medicalizado con anestesia?
A fin de cuentas, estas mujeres no sufren un nivel más elevado de intervención que las que optan por el denominado “nacimiento natural”. Siempre es mejor no tener guiones preconcebidos sobre cómo será el nacimiento de un niño, así como mantener abiertas todas las posibilidades.
Y en cuanto a las necesidades del bebé, ¿por qué es tan importante que no se separe al bebé de la madre en la primera hora de vida?
¿No resulta extraño que tengamos que referirnos a datos científicos para explicar que un recién nacido necesita a su madre?
¿Qué les diría a las futuras mamás para el momento de afrontar su parto?
Les explicaría el significado de la palabra “intimidad” (no sentirse observada).
Son muchos los casos de las mujeres que sufren la llamada depresión postparto. Sufrir o no esta mini depresión ¿tiene que ver con la experiencia en el parto?
Desde que me retire de la práctica hospitalaria, sólo tengo referencias del parto en casa. Probablemente, por esta razón, no me siento en disposición de poder hablar sobre la depresión postparto.
domingo, 11 de julio de 2010
ROL DEL PADRE EN LA LACTANCIA


Este documento está dirigido a todos aquellos padres o futuros padres cuyos hijos son o serán amamantados. Y por supuesto también está dirigido a sus parejas.
Pretende dar una pincelada sobre el importante papel del padre en la lactancia materna, alejando los caducos estereotipos que lo sitúan fuera de todo lo relacionado con ella. Muestra el muy importante espacio que debe ocupar el padre junto a la madre y el lactante, en un papel principal y no secundario.
Figura importante
Para que exista la lactancia materna en la especie humana, en principio hacen falta por lo menos dos cosas, una madre dispuesta a ofrecer su “oro” blanco y un bebé. Bien, lo anterior es el mínimo indispensable, pero aún teniéndolo, puede que surjan dificultades que podrían impedir que la lactancia materna salga adelante con éxito, y que no transcurra todo lo bien que sería deseable. Estas dificultades las pueden vencer madre e hijo con empeño, información y un deseo firme de seguir adelante, pero todo es mucho más fácil y las probabilidades de éxito aumentan cuando existe la figura del “soporte”.
Esta figura puede ser desempeñada por un familiar, una amistad o cualquier persona, e incluso no existir. Pero quien puede ejercer ese papel de una manera decisiva es el padre.
El padre que ejerce como soporte es una figura principal junto con la madre y el hijo/a. Para que un padre sea el soporte ha de implicarse tanto en aspectos emocionales como dedicando el tiempo necesario que esta situación precisa.
Si contamos con una madre, un hijo y un padre-soporte tenemos lo que se conoce como triángulo de la lactancia, que hará que las probabilidades de éxito de la lactancia aumenten considerablemente. El ser padre-soporte y formar un triángulo de la lactancia es algo que los padres no deberían dejar pasar y es una experiencia muy enriquecedora y placentera tanto a nivel individual, para todos sus miembros, como a nivel familiar.
¿Qué puede hacer el padre-soporte?
Antes de ver acciones concretas y más definidas, es importante señalar que cada caso es diferente, depende de cada bebé / niño, de cada familia y su entorno, etc. no hay dos iguales, unos son más demandantes y otros más relajados y además también depende del momento, ya que las necesidades son cambiantes, lo del mes pasado ya no vale para hoy.
Por eso se ha dicho “puede hacer” en lugar de “tiene que”. Lo que se va a exponer a continuación es una orientación, y en cada caso, cada familia ha de encontrar su propia forma de hacer las cosas en cada momento. Una vez hecha esta aclaración, a continuación algunas sugerencias prácticas.
Labores domésticas: Es conveniente descargar a las madres de la mayoría de estas labores. Un ejemplo claro es con un recién nacido, la madre necesitará mucho tiempo, ya que la demanda es continua y es necesario que pasen mucho tiempo tranquilos y en intimidad para que la lactancia se establezca satisfactoriamente. En este caso, el padre se puede ocupar de lavar la ropa, de las comidas, de la limpieza doméstica, etc. Para estas tareas si es posible contar con ayuda externa, suele ser muy agradecida por todos.
Hijos mayores: El padre puede ocuparse de los hijos mayores para dejar tiempo y tranquilidad a la madre para dar el pecho, no se debe olvidar a estos hijos, que siguen necesitando atención y tiempo.
Tareas con respecto al bebé / niño: El padre no está excluido con respecto al cuidado del bebé. En la mayoría de los casos la madre estará casi todo el tiempo con el, pero poco a poco se irá abriendo más paso al padre. En la mayoría de los casos, el padre puede asumir desde el principio tareas como:
• El baño.
• Cargar al bebé / niño (en brazos o con ayuda de un porta- bebés como pueden ser: bandoleras,
mochilas, un trozo de tela, etc.) Tanto de noche como de día, hay ocasiones en las que el bebé
solo se calma si es sostenido en brazos, debido a que precisan un contacto constante.
• Cambios de pañal. Es muy importante en todo lo anterior respetar el ritmo del bebé / niño, no forzar, si el bebé no acepta al padre en alguna de las tareas anteriores y reclama a la madre, se deben respetar sus necesidades, que la madre haga esas tareas no quita que el padre pueda colaborar, él podrá hacer otras cosas no relacionadas con el bebé o puede acompañar a la madre realizando estas tareas, así el nuevo hijo se va a acostumbrando al padre y poco a poco irá aceptándolo cada vez más.
Apoyo emocional a la madre: Cuando surgen obstáculos, es importante que el padre brinde mucho apoyo a su pareja, le será de gran ayuda. La madre puede enfrentar obstáculos en forma de presiones para dejar de amamantar, dudas sobre su capacidad para amamantar, agotamiento por noches (o días) de muchas tomas, demanda continua, etc. El apoyo y la comprensión brindado por el padre ha de ser firme y sin fisuras, esto será de gran ayuda para que juntos superen el problema. Recordemos que un problema en la lactancia es problema de los tres, no sólo de la madre.
Informaciónes y aclaraciones útiles para el padre sobre la lactancia y otros aspectos
A demanda
La lactancia es a demanda (existe mucha literatura al respecto), y hay momentos en que la demanda puede ser prácticamente continua. En estos momentos, no se trata de que el bebé / niño esté intentando separar al padre de su pareja ni nada por el estilo, simplemente lo necesita
(enfermedad, necesidad de aumento de producción de leche, etc.). El papel del padre como soporte es permitir que la madre pueda dar esa atención y dedicación a las necesidades del hijo. Es importante mencionar que estas rachas pueden durar días o semanas, cada caso es diferente.
¿Hasta cuando dura el periodo de lactancia?
Hasta que la madre y el bebé / niño lo deseen. La OMS (Organización Mundial de la Salud) y UNICEF recomiendan lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y junto con otros alimentos hasta más allá de los dos años.
Mi pareja no tiene leche
Los casos reales de este tipo son muy pocos. La mayoría de casos diagnosticados como tales, suelen ser en realidad casos de “posición incorrecta al mamar (lo cual suele provocar grietas en el pezón)”, o “bebé que demanda mucho pecho y/o contacto físico”, “crisis de lactancia”, u “otros problemas o dolencias que causan malestar en el bebé y este se consuela al pecho”, entre otros.
Si lo dice el doctor/a….
Hay personal sanitario que por desgracia no dispone de la formación adecuada sobre la lactancia. Buscar profesionales bien informados al respecto para tratar problemas o dudas sobre lactancia, es primordial para asegurar el éxito de la lactancia.
Mi madre, la vecina, otras personas lo hicieron así, y aquí estamos, así está bien
Nuestros padres pertenecen a generaciones que criaron a sus hijos con formula, la cultura y los conocimientos de la lactancia materna se han perdido y sus consejos, aunque bienintencionados, pueden llegar a arruinarla.
¡Quiero una solución ya!
El cuerpo humano no es una máquina. En lactancia las cosas por lo general no son inmediatas. Si se precisa, por ejemplo un aumento de producción de leche por parte del bebé, se sufrirá un crisis de lactancia, el bebé estará molesto unos días y demandando mucho pecho. Esto es así porque tiene hambre, pero eso no es malo y hay que darle su tiempo, en pocos días tanta estimulación, al estar mucho tiempo al pecho provocará un reajuste hormonal en la madre y la producción se adecuará a la nueva demanda, volviendo todo a la normalidad. Si hay un problema no se resolverá por lo general inmediatamente, poner remedio llevará tiempo e insistencia.
No suele haber soluciones “mágicas”.
No tengo tiempo para ejercer como apoyo. El gran obstáculo que muchos padres encuentran es el trabajo, si es posible este se debería de minimizar al máximo en el número de horas extras, etc. (intentando ser lo más eficientes posibles en las horas obligatorias, por ejemplo). Las aficiones, hobbies, etc. pueden esperar y dejarse momentáneamente de lado. Con esto, normalmente, se logra un tiempo nada despreciable que dedicar a nuestra familia. Muchos hombres ven esto como un sacrificio o un castigo, pero no se trata de eso, se trata de una nueva etapa que se abre ante el padre, una etapa diferente que hace que se posterguen muchas cosas que les gusta, pero a su vez aparecen muchas otras maravillosas, simplemente es una etapa distinta. A muchos padres esta etapa les ha supuesto un cambio extraordinario y una gran evolución personal.
Grupos de apoyo
Los grupos de apoyo son de vital ayuda, para disfrutar de la lactancia materna con otras personas, para aprender mucho, para cuando hay problemas detectarlos a tiempo, ver posibles complicaciones que necesiten de personal más cualificado y si son problemas “normales”, para ver que no solo les pasa a ellos y es algo que ocurre a menudo (hay pequeñas cosas que se pueden hacer enormes cuando no se conocen las posibles soluciones) y también para devolver a la madre la confianza en si misma y en su instinto. Normalmente solo asisten las madres, eso no debería de ser así, si los padres pueden ir deberían ir, la lactancia también es cosa de ellos.
Cargar al bebé con ayuda de un porta bebé – Babywearing
Cargar un bebé / niño durante largos periodos de tiempo, puede ser algo muy
fácil y cómodo si aparte de los brazos se utilizan elementos como bandoleras, mochilas, mei-tais, etc. Hay muchos elementos a disposición para facilitar la labor de cargar, y los padres, gracias a su mayor fuerza física, son candidatos ideales para cargar a los bebés / niños, haciendo una labor de soporte importante y disfrutando enormemente, pues esta actividad les permite un muy estrecho contacto con sus hijos en todos los aspectos.
Colecho (compartir el lecho con el bebé/s y/o niño/s)
Es una opción perfectamente válida, sólo hay que respetar normas básicas de seguridad (hay multitud de información al respecto). Ayuda enormemente a que la madre pueda descansar mejor por las noches, posibilitando que las tomas nocturnas sean mucho más fáciles y cómodas. En definitiva, facilita la lactancia. No supone “malcriar”, ni es perjudicial. Tampoco ha de suponer un ataque a la intimidad de la pareja, los encuentros, por ejemplo, se pueden llevar a cabo en cualquier otro lugar de la casa mientras el bebé/s y/o niño/s duermen.
“Un biberón con formula no es nada”
Muchas veces podemos oír que por un biberón de fórmula no pasa nada. Un biberón de fórmula puede ser el comienzo del final de una lactancia materna. Pero aparte de poder acabar con la lactancia materna, puede ser causa potencial de problemas. Su calidad es muy inferior a la leche materna y el sistema digestivo de un bebé es muy delicado e inmaduro, pudiendo producir en el futuro problemas de tipo alergénico (con un solo biberón puede ser suficiente), estreñimiento,
obesidad u otros.
Igualdad de sexos
Esto se ha rozado anteriormente, pero una pequeña explicación o aclaración es conveniente.
Igualdad en lactancia
No supone hacer los dos lo mismo al 50%. Es evidente que la naturaleza hizo diferentes al hombre y a la mujer, no se puede luchar contra natura. La igualdad no se mide en clase de tareas sino en tiempo. Ejemplo: las noches, las tomas nocturnas están ahí, como el padre duerme “mejor” y sin interrupciones (si todo va bien) pues madrugará para llevarse al bebé/niño y dejar a la madre un rato más en la cama para compensar. Se trata de ser un equipo y de funcionar como tal (todos los miembros están igualmente implicados).
Intento ser soporte y parte del triángulo de la lactancia, pero mi pareja no lo acepta
Hay casos así, en los que son las propias mujeres las que asumen los estereotipos sexistas y machistas y no permiten a sus parejas ser parte del triángulo de la lactancia. Quizás deba intentar que lean esto juntos y se de cuenta de lo mucho que pierden todos. En la mayoría de estos casos los padres acaban desentendiéndose del proceso lactancia-crianza, con lo cual se abre una gran brecha entre madre-hijo y padre.
Ayudas
Cuanto más demandante sea un lactante más útiles pueden ser. Por ejemplo, si es posible contratar o contar con ayuda para las tareas domésticas, puede ser muy útil y una gran inversión, ya que permitirán al padre y a la madre volcarse al bebé/niño.
Vacaciones
Es importante que el padre reserve vacaciones (tantas como pueda) para cuando nazca su hijo, casi con toda seguridad serán momentos muy demandantes por parte del bebé y todo el soporte del padre será necesario. Otra ventaja es que este período servirá para que los tres se acoplen a la nueva situación más intensamente.
Para mas información visite:
http://www.llli.org/
http://www.lacmat.org.ar/
http://www.e-lactancia.org/
http://www.albalactanciamaterna.org/
www.clubdelateta.com
Este documento fue producido en el año 2007, con fondos provenientes de WABA, a través de una subvención de la Iniciativa Global de Apoyo al Padre (IGAP.)
Colaboradores: Alberto Criado, Arturo Arteaga, Arturo Meoño, Carlos Villamar Tulcanaza, François Vallaeys y Leonel Mollica
Revisión del texto: Mónica Tesone
Coordinadora del Proyecto: Maria del Mar Mazza
FUENTE: http://mamadealtademanda.blogspot.com/2008/08/rol-del-padre-en-la-lactancia.html?spref=fb
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