domingo, 15 de mayo de 2011

Preguntas para los médicos


¿Cuál es su filosofía del parto? ¿Qué tipo de cuidados prenatales ofrece? ¿Está a favor de qué tipo de preparación para el parto? ¿Considera que la buena nutrición y el ejercicio son importantes y me puede dar consejos al respecto? ¿Recomienda un curso de preparación para el parto? ¿De qué tipo? ¿Qué tipo de pruebas realiza durante el embarazo y antes del parto? ¿Lo puedo localizar fácilmente si lo necesito? ¿Cuántos parto ha asistido? ¿Dónde? ¿Dónde recibió su formación? ¿Se queda con las mujeres durante todo el parto, o sólo llega al final? ¿Acepta auxiliares/acompañantes de parto/doulas? ¿Qué le parece que estén presentes familiares, amistades y niños/as durante el proceso del parto? ¿Qué porcentaje de sus clientes...caminan durante el proceso del parto?... pueden parir en la posición que escojan?...comen o bebe durante el trabajo de parto?...prescinden de medicamentos?...prescinden de episiotomías?....pueden coger a sus bebés en los brazos y amamantarlos al nacer?....¿Bajo que circunstancias usa medicamento e intervenciones quirúrgicas, y que porcentaje de tiempo usa...el suero intravenoso?....la rotura artificial de membranas?...los monitores electrónicos?...la oxitocina para iniciar o acelerar el parto?...el misoprostol (prostaglandinas)?...la episiotomia?...los fórceps?...las cesáreas? ¿Quién lo reemplaza si no puede estar en las visitas prenatales o durante el parto y el alumbramiento? ¿Esas personas comparten sus creencias? ¿De acuerdo a mi plan de salud, cuáles son sus honorarios por los cuidados prenatales y el parto vaginal?¿Y por una cesárea? En el caso de que ya hubiese tenido una cesárea, ¿me aconsejaría tratar de tener un parto vaginal?
¿Con cuánta frecuencia voy a verlo después de que nazca mi bebé?

Pronto! Preguntas para las matronas!

viernes, 13 de mayo de 2011

Bebes amamantados: “Desarrollan menos problemas de conducta"






Por Jane Hughes Reportera de Salud, BBC Noticias

“Desconocemos si esto es producto de la composición de la leche materna o la relación tan cercana que se desarrolla con la madre en el amamantamiento” Autores del estudio

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Niños que son amamantados por cuatro meses o más desarrollan menos problemas de conducta, según investigadores de la Universidad de Oxford.

El estudio, que involucra 10.000 madres con sus respectivos bebes y a la revista Archivos de enfermedades en la niñez, dice que esto puede ser a causa de la composición de la leche materna. También se dice, que el amamantamiento puede llevar a mejorar la interacción madre-bebé

Amamantar es asociado actualmente con otros beneficios para la salud de los lactantes, incluyendo bajas tasas de infecciones y menos obesidad en su vida adulta.

Los investigadores pusieron atención en los hábitos alimenticios de 10.037 madres e hijos, involucrados en un gran estudio conocido como Millennium Cohort Study. (Estudio de la Cohorte Milenio).

Problemas de conducta

Se le solicitó a las madres con hijos de 5 años, reportar estados de ansiedad y aferramiento, periodos de intranquilidad, y conductas como mentir o robar.

Sólo el 6% de los niños que fueron amamantados mostraron señales de problemas de conducta, comparados con un 16% para los niños que fueron alimentados con fórmulas lácteas.

Las madres del estudio que amamantaron eran de mayor edad, mayor nivel educacional, y de un estrato socio-económico más alto, lo cual puede influenciar la existencia de menos problemas de conducta en sus hijos. Pero incluso después que los investigadores de la Universidad de Oxford, Essex, York y el University College de Londres, ajustaron sus datos para tomar en cuenta esto, aún encontraron que existía un 30% más de riesgo de presentar problemas conductuales en los niños alimentados con fórmulas lácteas.

"Nuestros resultados entregan más evidencia acerca de los beneficios del amamantamiento” dice Maria Quigley de la Universidad de Oxford, investigadora principal del estudio. Agrega que la leche materna tiene grandes cantidades de un tipo especial de ácido graso, factores de crecimiento y hormonas, los cuales en conjunto son importantes para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso.

Además, las madres que amamantan tienden a interactuar más con sus hijos, lo que puede implicar que los bebes aprenden más acerca de las formas socialmente aceptadas de comportarse. Junto con esto, los niños amamantados se enferman menos, lo cual también puede afectar su comportamiento.

Interacción íntima mama-bebé

"Desconocemos si esto es producto de la composición de la leche materna, la relación tan cercana que se desarrolla con la madre en el amamantamiento, o bien si esto es una consecuencia en bebes que fueron amamantados” dice Quigley. "Pero parece ser que el hecho de tener una menor tasa de problemas conductuales en los niños podemos agregarlo a la lista de beneficios de la leche materna”.

El Real Colegio de Matronas (RCM) dio la bienvenida a los descubrimientos, considerándolos dentro de las evidencias de que el amamantamiento es lo mejor para los bebes.

Janet Fyle, del RCM, dijo que las mujeres activas tenían suficiente ayuda y respaldo de las matronas para mantener el amamantamiento.

Pero dijo también que era importante no sobre dimensionar los resultados del estudio.

“No debemos enviar un mensaje negativo a las madres que han fallado, o hacerlas sentir culpables porque ellos alimentan a sus bebés con fórmulas lácteas” dijo Fyle.

Extraído de http://www.bbc.co.uk/news/health-13336986 En [10 de Mayo de2011/08:44]

Enviado por Ann Davenport

Traducido por Lorena del Pilar Mercado López

SEMANA MUNDIAL POR UN PARTO RESPETADO 2011


Cine Documental 11:00 Día de nacimiento de Naoli Vinaver

Sede Mammalia, Parque el Litre



Conversatorio 11:00


Pabla Perez, autora de "Manual Introductorio a la Ginecología Natural"

Vrinda Kishori, Doula


Macarena Rivas Olivares, Matrona


Maria del Pilar Plana, Antropologa


Macarena Mardones, Doula
Sede Mammalia, Parque el Litre





Experiencias 10:00


Ann Davenport, Partera


Marta Ocampo, Matrona


Angelica Orellana y Paula Díaz, Matronas-Obsnatura Maternidad


Morella Contreras Ruvinskis, Doula


Sede Mammalia, Parque el Litre



Manifestación Pública 18:00


Plaza Victoria





La entrada es liberada a todas las actividades!



No te lo pierdas! Participa!

domingo, 1 de mayo de 2011

Las mujeres, el trabajo y el amamantamiento


Las mujeres, el trabajo y el amamantamiento son un tema que ha sido dejado de lado por las controversias involucradas y la dificultad en alcanzar soluciones. Con frecuencia las mujeres sienten presión en dos direcciones, entre la reproducción (embarazo y amamantamiento) y la producción (trabajo, remunerado y no remunerado). Ambos son aspectos importantes en las vidas de las mujeres y no deberían tener que elegir entre ellos. Las mujeres han tenido que lograr integrar estos aspectos de sus vidas con poco apoyo de la sociedad. La protección a la maternidad en el lugar de trabajo es un tipo de apoyo que la sociedad puede proporcionar.

Como una función biológica básica, son las mujeres las que se embarazan. Una mujer se embaraza, da a luz y desde ese momento es madre. El amamantamiento, el siguiente y ultimo paso en el proceso de gestar a un/a hijo/a es distinto del embarazo y el nacimiento, dado que es una función en que las madres pueden elegir continuar amamantando a su bebé, o para acortar, utilizar un sustituto para el amamantamiento. La gran mayoría de mujeres alrededor del mundo si amamanta, pero muchas madres introducen otros alimentos y líquidos prematuramente; dejando el amamantamiento de manera temprana o deciden utilizar sustitutos artificiales en vez de dar pecho- muy frecuentemente porque tienen otro trabajo que hacer (o son mal orientadas por la promoción de las compañías).

MUJERES QUE TRABAJAN

Las mujeres siempre han trabajado, ya sea desde sus hogares o lejos de ellos. Hoy en día en todas partes del mundo aun recolectan, cultivan y preparan comestibles, tejen textiles y cosen ropas, cuidan sus hogares, educan a sus hijos y atienden las necesidades físicas y emocionales de los miembros de la familia. Estas actividades por lo general ocurren fuera de la economía formal y por lo tanto son “invisibles”, no reconocidas o no se toman en cuenta en las economías nacionales.

Pero las mujeres también son parte de la fuerza de trabajo VISIBLE- y lo han sido por siglos. Desde la revolución industrial (1830-1880) en adelante, la cantidad ha aumentado considerablemente al punto en que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ahora se refiere a la “feminización mundial de la fuerza laboral y empleo.” Y más y más mujeres en la fuerza laboral son madres de niños/as pequeños/as. Las mujeres trabajan en la agricultura, la pesca, en los servicios, en la industria y en profesiones, trabajan tanto en los sectores formales como informales, trabajan en sus casas y en las casas de otras personas, en las calles, en los mercados. Algunas logran subir la escala profesional, pero son muchas más las que se encuentran dentro de los trabajos “dominados por la mujer” que reciben menos remuneración y que son menos valorados.

APOYO COLECTIVO PARA LA MATERNIDAD

Las sociedades tradicionales reconocen la necesidad de que las mujeres deben descansar después del parto y ser apoyadas por familiares y vecinos. En muchas culturas las nuevas madres son atendidas por aproximadamente 40 días, durante los cuales ellas atienden en privado sus propias necesidades y las de su recién nacido/a. Este periodo por lo general termina con una celebración en la cual tanto el o la bebé como la madre son presentados a la comunidad en una ceremonia.

A medida que más mujeres han entrado a trabajos remunerados, las formas para entregar apoyo colectivo para mujeres en edad fértil se han introducido en el mundo laboral. En 1919, el mismo año en que se constituyó la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Primera Convención de Protección a la Maternidad de OIT (C3) fue adoptada. Esta reconocía que la maternidad es una responsabilidad social de la sociedad entera y hacia un llamado a la protección de mujeres trabajadoras individuales en su rol como madres. Las mujeres recibieron permisos pagados, atención médica, protección de sus trabajos, así como recesos para amamantar una vez que volvían al trabajo.

La mayoría de los países del mundo hoy en día dan un permiso de maternidad junto con otros beneficios. Ha tomado más de tres décadas, varias decisiones internacionales, muchas resoluciones y estándares para que se reconociera que la maternidad es una “función social” y no una discapacidad para el trabajo, un privilegio por el cual las mujeres trabajadoras no deben ser castigadas de forma individual. Este principio es la base para introducir las medidas de protección, las políticas y la legislación en un gran número de países.

La protección a la maternidad como la plantea la OIT y la mayoría de las leyes nacionales tienen dos objetivos principales:

Resguardar la salud de la madre y el o la bebé. El embarazo, el parto y la lactancia ocasionan una demanda física extra de las madres, por lo tanto un periodo de trabajo antes y después del parto sin pérdida sustancial de ingreso es de gran importancia. Cuando las mujeres son remuneradas en su ausencia, es más fácil que logren tomarse el tiempo para descansar.

Resguardar el trabajo de la madre, asegurándole la posibilidad de tener un ingreso después del parto y por lo tanto poder proveer para ella y su hijo/a.

EL AMAMANTAMIENTO

Al comienzo de los años 50, durante los años en que las mujeres comenzaron a entrar a la fuerza laboral en mayores cantidades y muy poco después del parto, los índices de lactancia bajaron. A mediados de los 70s, en muchos países desarrollados, el índice de lactancia había alcanzado bajísimos niveles. Aquí comenzó la investigación para demostrar la disparidad en los resultados en la salud entre el amamantamiento y la alimentación artificial. A nivel nacional e internacional, la abogacía comenzó para impedir la comercialización de productos de alimentación infantil y para educar mejor y capacitar a los/as trabajadores/as de la salud y promover y apoyar el amamantamiento.

Una razón común para no amamantar es porque una madre vuelve al trabajo. Esto sucede en países industrializados, y cada vez más en otros países también. Incluso cuando una madre comienza a amamantar, su trabajo por lo general interfiere en su oportunidad de continuar amamantando. La mayoría de las madres empleadas que amamantan requieren e una modificación de las condiciones bajo las cuales trabajan para poder alcanzar la recomendación global de la OMS de lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y posteriormente hasta los dos años o más.

Para que la lactancia se establezca bien, creemos que una mujer trabajadora requiere lo siguiente:

Un permiso maternal de al menos 14 semanas después del parto.

También requiere estar financieramente asegurada; su permiso debe ser pagado, y los beneficios deberían ser igual a su salario. Ella necesita saber que puede volver a su trabajo al final de su permiso.

Cuando vuelva al trabajo, una madre necesita un receso remunerado y un lugar adecuado ya sea ahí o cercano al lugar de trabajo para amamantar a su bebé o extraer leche regularmente

También necesita estar libre de acoso o trato discriminatorio por ser una madre que amamanta.

El estándar internacional mínimo de 14 semanas de la OIT, manifestado en la Convención 183, proporciona un buen punto de partida para lograr esas modificaciones bajo el cartel de la protección a la maternidad.

El amamantamiento también se encuentra bajo el título del derecho a la comida y la nutrición, el cual también es apoyado por varios instrumentos internacionales de derechos humanos. Sin duda, el amamantamiento satisface otros derechos humanos importantes, ya que proporciona protección a la salud y cuidado al bebé, así como alimento. Varios docuemenos internacionales señalan el lugar del trabajo como un área en donde las mujeres que amamantan deberían recibir protección. Hacen un llamado a los gobiernos, sindicatos, empleadores, empleados/as y grupos de mujeres para asistir a las mujeres que amamantan en el lugar de trabajo.

Aunque el amamantamiento es finalmente un asunto de elección individual, es sin duda la mejor opción para la mayoría de las madres y sus hijos/as. Sin embargo aún hay personas que piensan que es una tarea agotadora para las mujeres que ya tienen otras responsabilidades. Como defensores del amamantamiento, mantenemos que es el derecho de la mujer el tomar una decisión informada y apoyada acerca de cómo ella amamantará a sus bebés.

El trabajo es una forma de supervivencia pero también una actividad social que es liberadora cuando es valorada, humana, decente y cuando involucra independencia y empoderamiento. Creemos que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres de acceder a una vida confiable y remunerativa y de tener el derecho a un trato y pago igualitario.

Además creemos también que las mujeres en edad fértil tienen derecho a la protección a la maternidad en el trabajo. Las mujeres necesitan condiciones seguras de trabajo para que sus embarazos se desarrollen normalmente y para minimizar el efecto de exposición dañina a niños/as. Los cuerpos de las mujeres necesitan descansar después del parto y durante ese periodo necesitan tomarse tiempo para adaptarse a las necesidades de sus recién nacidos/as. Finalmente durante los vulnerables primeros dos años de la vida de los bebés, las madres necesitan acomodar su trabajo para apoyar y facilitar el amamantamiento y el cuidado del o la bebé.

Extraído del KIT DE LA CAMPAÑA PARA LA PROTECCIÓN DE LA MATERNIDAD (MPC)

miércoles, 27 de abril de 2011

Una vida trayendo vidas



La partera que revolucionó los nacimientos en el siglo XX, Ina May Gaskin, en la comunidad de La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, visitó la Argentina y resaltó que las mujeres deben ser tratadas como diosas en el momento de parir, pero que no sólo en los partos en el hogar se puede llegar a nacimientos plenos. También incentivó a que las madres eviten la culpa y que la maternidad ofrece muchas oportunidades para conectarse con los hijos. Tiene 69 años, atendió 1200 partos en los que no murió ninguna mujer y sólo tuvo que recurrir en el 1 por ciento de los casos a cesáreas. Una historia de vida de una mujer que se dedicó a traer vidas.

Por Luciana Peker

Ina May Gaskin es la pionera en realizar partos en el hogar, en un lugar conocido como La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, un icono de una comunidad sesentista que no pasó de moda y fue más allá del símbolo de la paz, pisoteado por los años. Ella se convirtió en esa década de nuevas búsquedas en partera (cuando conoció a Stephen, su actual marido, en 1968, después de su primer, y traumático parto, y él le enseñó cómo no tener miedo y ayudar a la gente a relajarse). Después, ella quiso aprender con Stephen a amarse para toda la vida y perduró no sólo en el amor: también, como partera profesional.

Pero ella no es una neohippie reivindicada, es, genuinamente, quien cambió el mundo de los nacimientos. Por eso, después de atender 1200 partos domiciliarios, a los 69 años, se convirtió en una experta en cómo ayudar, alentar y animar a las mujeres que dan a luz. Ella dice que, a pesar de sus arrugas y sus años, sigue ayudando a alumbrar porque la adrenalina es tan fuerte como una droga ilegal. Lo dice y se ríe. Lo dice y acaricia a Ulises Uriel, que tan sólo tiene 18 días y nació precoz, pero se acurruca entre sus brazos y se enlaza con los dedos amorosos y marcados por el tiempo y la vida de Ina. Ella contiene sus brazos para que Ulises sepa que sigue abrazado y abrigado como en la panza y desliza sus dedos –adornados con un anillo azul eléctrico que también marca sus ganas de color y coraje– para que el recién llegado sienta que hay aires de amor que acunan su sueño. Y, sienta o no la cuna de una de las parteras más revolucionarias del siglo XX, él concilia el sueño mientras Ina habla con Las 12.

Pero la sabiduría de Ina no se muestra sólo en ser una de las primeras mujeres que pusieron el cuerpo en hacer que el cuerpo de las mujeres (y no la palabra de los/las médicos) vuelva a ser protagonista de los nacimientos. La experiencia volcada en su dulzura y reflexión serena (que no suena radicalizada, sino amparadora de quien la escucha) también se demuestran en su flexibilidad, que aleja prejuicios y culpas: ella apunta a que los varones participen del nacimiento, a no hacer sentir en falta a las mujeres que no se animan a un parto domiciliario aunque compartan su filosofía y a que la actitud frente a la maternidad –si bien cree que está marcada por el momento inicial de la llegada al mundo– puede afrontarse con una mejor energía en cualquier momento de la vida.

Ina May Gaskin fue la presidenta de la Asociación de Parteras de Norteamérica y su apellido es el emblema de una técnica que descubrió en su trabajo –casi artesanal de alentar a las mujeres a resoplar sus fuerzas cuando la debilidad, el cansancio y el dolor fatigan la autoestima para continuar con el trabajo de parto– que se conoce como la “maniobra Gaskin” para resolver una mala posición en los hombros de los bebés.

Es la autora del libro Partería Espiritual (la naturaleza del nacimiento, entre el amor y la ciencia (publicado en la Argentina por Mujer Sabias Editoras) que recopila toda su experiencia de vida de traer vidas. También realizó su Guía para el parto. Y sigue escribiendo –ahora, por ejemplo, sobre la lactancia– y sigue acariciando, callando y pujando sus palabras para alentar a las mujeres a parir y a criar con amor y fuerza, como una antigua hechizera y una moderna experta que sabe acariciar –como a Ulises, el bebé que acaba de parir la partera argentina Marina Lembo– y que de eso enseña y de eso sigue aprendiendo. Ina visitó, por primera vez, la Argentina, invitada por el Proyecto Escuela de Parteras Comunitarias del siglo XXI (que motorizan la doula y comunicadora Sonia Cavia y la partera Marina Lembo con otras 32 mujeres más) y contó su historia de vida, brindándose, como en sus partos y como en su vida, a dar vidas.

¿Sólo puede haber partos plenos y disfrutables en las casas, granjas o lugares alternativos o también pueden existir partos dignos y lindos en un hospital porque una mujer no se anima o no puede tener a su bebé en su casa?
Ina May Gaskin: –Es posible tener un buen parto en un hospital, pero tiene que haber gente muy sensible para poder asistir a las mujeres. El más mínimo detalle puede hacer perder toda la energía que se mueve en el nacimiento.

¿La atención de los sanatorios privados es más cuidada y la de los hospitales públicos es más brutal o no hay diferencias entre la atención sanitaria paga y gratuita?
Ina: –El resultado es el mismo: la madre es disminuida. Es una falsa distinción entre lo público y lo privado. Las mujeres son disminuidas de la misma manera en ambos sitios.

Se está empezando a escuchar a mujeres que sienten culpa de no tener a sus bebés en sus casas. ¿Cómo hacer para promover los partos humanizados sin que las mujeres que no se animan o no pueden –por riesgos en su salud, porque su marido no las apoya, porque no tienen medios económicos, porque tienen miedo, etc.– no se sientan culpables?
Ina: –Es verdad que estos discursos, a veces, provocan una división en las mujeres que se sienten de un lado o del otro. Pero los partos domiciliarios pueden llegar a un 5 por ciento del total de los nacimientos que es una porción muy pequeña del total de alumbramientos. Pero es importante poder contar lo que sucede en estos partos: que las mujeres pueden vivir una experiencia linda y gozosa y que el bebé puede nacer en buenas condiciones. Es muy precioso eso que ocurre aunque sea sólo en el 5 por ciento de los casos. Y lo ideal es que eso se disemine. Es importante recordar esa energía intangible y que es muy fácil que sea ignorada. Sin embargo, no es una característica necesaria que se produzca sólo en los partos domiciliarios. En realidad, en el hospital se podría tener partos con conciencia de esa energía. Pero sólo con esa conciencia se puede generar un cambio.

Hoy se habla mucho del embarazo y el parto. ¿Pero cómo se aplica esta filosofía de maternidad a lo largo de la crianza de los hijos e incluso cuando crecen y son jóvenes o adultos/as?
–Mi hijo Pablo tiene 35 años y vive en Nueva York y yo lo sigo cuidando. Una cree que cuando cumplen 18 años se terminaron las responsabilidades, pero la maternidad sigue toda la vida.

La mayoría de las madres modernas sienten culpa: porque trabajan, porque no dieron la teta, porque no van todas las tardes al jardín de infantes o no pueden comprar una play station. ¿Qué se hace con esa culpa impuesta por la sociedad pero sentida por las mujeres?
–También es bueno practicar el perdón a una misma. Hay que ser compasiva con una como madre. Nunca se habla del padre perfecto, pero sí de la madre perfecta (risas).

¿Cuál fue su experiencia como madre? ¿Ha sentido culpa?
–Con mi primera hija, Sidney, que se murió a los 20 años, de cáncer de cerebro, viví una experiencia difícil. Cuando nació ella, yo tenía 26 años y era muy inocente e ignorante. En ese momento, se hacían fórceps de rutina. Y yo ni siquiera sabía que podía buscar otro obstetra. Tuve mi primer parto con fórceps y fui muy abusada. Mi estrategia fue quedarme callada para pasar inadvertida. El trabajo de parto fue lindo y me pude convertir en un animal pariendo. Pero cuando sentí necesidad de pujar me dieron anestesia que no era peridural y sí muy peligrosa. Ahí entré en una situación de tortura medieval y cuando nace mi hija nos separan por un día entero. Eso dejó una herida muy grande en mi relación con esta hija. Pero yo me podría haber dejado quebrar por esta herida y porque no pude ser una buena madre con ella. Reparé con mis otros tres hijos: Eva María, de 37 años; Pablo, de 35, y Samuel, de 34. Pero durante su enfermedad –que le llevó un año entero– luché por Sidney: fui una fiera luchando por ella y mi hija pudo ver una madre diferente y recién, 19 años después, pude reparar ese proceso. Pude estar en el momento cuando murió mi hija y tenía la cara exactamente igual a la de un recién nacido.

¿Cómo fueron los partos de sus otros hijos? ¿Siente que la diferencia en el momento del nacimiento también la marcó de una manera distinta como madre?
–Mis otros hijos fueron directo a las manos de las parteras de la comunidad y seguro que me marcaron de una manera diferente. Cuando en La Granja decidimos hacernos cargos de los nacimientos y se formó una hermandad entre las mujeres que asistían tu parto te trataban como una diosa en el acto pleno de parir.

¿Cómo nace su pasión por ser partera?
–Cuando Sidney tenía un año y medio, mi ex pareja me dijo “Vamos a ser hippies y vamos a California a escuchar a un hombre llamado Stephen”. Ahí conocí a Stephen (que es mi actual marido) y a otras mujeres que habían pasado por la misma experiencia que yo del parto con fórceps y que habían decidido no ir más al hospital. Me pareció muy valiente y me propuse volver a recuperar la conciencia de que cada nacimiento tiene que ser sagrado.

lunes, 25 de abril de 2011

Taller: El Parto es Nuestro

El objetivo de esta charla info-interactiva es la de entregar información actualizada a madres y sus parejas/ acompañantes que favorezca el proceso de gestación, parto, nacimiento y amamantamiento. En nuestro encuentro lograremos establecer el parto como una experiencia única en la cual debe primar el rol protagónico- madre-hijo/a con los/as padres/acompañantes, y nos acercaremos a la realidad de la atención del parto y nacimiento hoy en día en nuestro entorno, así como las recomendaciones para su óptimo desenvolvimiento.

Dirigido a: madres gestantes, padres y/o acompañantes y público en general interesado en el tema
Duración: 2 horas
Costo: $2,500 pesos por persona/pareja
Donde? Sede Mammalia, Parque El Litre
Cuando? Sábado 30 de abril, 2011

viernes, 22 de abril de 2011

PARIR por Marta Dillon


Una arruga del tiempo de despliega para tenderse entre las piernas de una mujer. Una mujer con las piernas abiertas, los genitales hinchados, las manos reconociendo lo que apenas pueden ver, convocadas como por un iman hacia el centro del placer.

El dolor fundido en el cuerpo.

El dolor como un maestro templando la paciencia. Y enseguida el alivio, rítmico. Un latido constante alterna el poder y la desmesura, la contracción y el desborde. Lo que ha empezado se desencadenará. Como una flor, como un volcan, el cuerpo de la mujer se abrirá cuando sea el momento como se abre su boca al grito, como se abren sus piernas bien apoyadas sobre la tierra, como se abren sus ojos cada vez que descubre que se partirá en dos, que de su cuerpo saldrá otro, conocido, acunado, intuido cien veces pero ahora fuera de ella, puesto en el mundo donde la mujer apoya sus plantas, firme, tal vez para buscar en la tierra el secreto de lo que siempre ha sucedido, lo que seguirá sucediendo.

Una mujer de parto como puente entre el cielo y la tierra. Un arco que disparará la flecha de la vida y mientras se tensa exibirá, de frente, el tamaño de su dolor, el inconmensurable tamaño de su poder, lo hondo de su boca, apenas un atisbo de la profundidad de su vagina, ahi donde la vida y la muerte entrelazan su abrazo; ese ultimo abrazo antes de saber que hostil, que seco, qué despojado es el mundo. Vendra otro despues, es cierto, el cuerpo de la mujer ahora madre rodeando tanto como pueda a ese cuerpo nuevo, inaugurando la nostalgia de haber sido uno hace un instante.

¿Quien puede mirar de frente a una mujer de parto? ¿Quien se anima a sumergirse en su dolor, en sus gritos, en su boca abierta? Hay que rendirse al poder de su milagro. Hay que brindarse de amor para no perderse en la oscuridad de su abismo.

Que las acuesten, que las tapen, que las aten, las dominen. Que las callen. Que diseccionen su vagina y lo que de ella se extraerá como si tratara de una cirugía. Que corten, que cosan, que no se porten bien, que las rasuren, que no ensucien. Asi se ha pretendido domesticar a la mujer de parto por no saber rendirse a sus pies, por no poder o no saber tender el puente del amor; quizas por evitar esa nostalgia básica por el refugio en el cuerpo de la madre. Imposible. Como un latido rítmico y constante, un llamado ancestral en el intervalo entre el dolor y el desborde, el deseo se presenta y es facil, es inexorable para una mujer de parto saber lo que quiere y lo que puede. Y hasta el tiempo se rinde y despliega su arruga par que quepán dos donde antes hubo uno.